jueves, 8 de enero de 2015

XXVIII Progresos hechos por José y Asenet en Egipto



Asenet reportó mucho progreso al pueblo egipcio. Hizo introducir útiles animales domésticos, por ejemplo, vacas. Enseñó la fabricación del queso, la tejeduría y otras artes desconocidas. Sabía curar muchas enfermedades. José, a su vez, llevó a Egipto el uso del arado que él mismo sabía guiar y emplear. He visto en Asenet algo que me causa estupor. Hacía una recolección de toda la carne de los numerosos sacrificios que se ofrecían, la cocía largo tiempo en grandes calderas, bajo el cielo abierto, hasta que se formaba una masa líquida, que luego usaban como alimento cuando marchaban los soldados a la guerra o había carestía en el país. De esto se alegraban los egipcios y se maravillaban en gran manera. Cuando José se acercó a Asenet, que estaba junto al sacerdote de los dioses, quiso Asenet abrazarlo. Esto no era en ella una osadía, sino una especie de profecía y así lo hizo en presencia del sacerdote. Asenet era tenida como persona santa y sagrada. Pero he visto que José la detuvo con sus manos extendidas, diciéndole severas palabras.

La vi entonces retirarse a su tienda muy conturbada y muy afligida, y hacer penitencia. He visto luego a Asenet en su cámara; estaba detrás de un cortinado; sus cabellos colgaban largos y finos rizados en los extremos. Tenía en la cavidad del estómago una figura grabada en la carne: era como una balanza en forma de corazón. Adentro había un niño con los brazos abiertos; en una mano tenía una copa o concha y en la otra un vaso o cáliz. En la concha se veían tres espigas verdes, que salían de la vaina y la figura de una paloma parecía picar en las uvas del cáliz que estaba en la otra mano del niño. A Jacob no le era desconocida esta señal; con todo tuvo que alejar a Asenet para librarla de la ira de sus hermanos. Cuando más tarde fue Jacob a Egipto, junto a José, y éste le confió todo el secreto, reconoció a Asenet como a su nieta por esta señal. También José tenía en el pecho la señal de una vid con muchos racimos.

He visto aparecer un ángel, vestido de gran fiesta, con una flor de loto en la mano. Saludó a Asenet; ella lo miró y se cubrió con el velo. El ángel le ordenó que cesara de llorar y de afligirse, que se vistiera de fiesta y le diese comida. Ella se fue y volvió más compuesta, trayendo sobre una mesita liviana y baja panecillos al rescoldo y vino. No estaba cohibida delante del ángel, sino con sencillez y humildad, como he visto a Abraham y a otros patriarcas en semejantes apariciones. Cuando el ángel hablaba se despojó del velo. Pidió le diese miel y ella contestó que no tenía, porque no la comía como otras jóvenes. Entonces el ángel le dijo que encontraría miel entre los ídolos que estaban en la cámara, en diversas figuras, con cabezas de animales y colas de serpientes enroscadas por las piernas. En efecto, encontró allí un panal de miel en forma de hostia. Con muchas celdillas y lo puso delante del ángel, que le mandó comer del panal. El ángel bendijo el panal: lo he visto entonces resplandecer y como suspendido entre ambos. No puedo ahora explicar el significado de esta miel, porque cuando se ven las cosas así, lo sabe una todo; después le parece a uno miel lo que es miel, flor lo que es flor, y abejas y panal lo que son tales, sin recordar lo que ello significa. Recuerdo sólo lo siguiente: Asenet tenía hasta entonces pan y vino y ninguna miel en sí misma; por medio de esta miel se despojó de los ídolos y de su culto, y la religión de los israelitas, la salud del Antiguo Testamento, entró en ella. Significaba también que muchos encontrarían ayuda en ella y que, como abejas, estarían en tomo de ella. Dijo entonces ella que no quería ya beber vino, que la miel le era suficiente. He visto en Madián, junto a Jetró, que se cuidaban muchas abejas, muchos panales. El ángel bendijo el panal con sus dedos, señalando todas las partes del mundo. Esto significaba que debía ser madre y conductora de muchos con su sabiduría, con su presencia allí y con las visiones y revelaciones. Cuando más tarde se la veneró como diosa y se le ponían tantos senos, era esto una representación falsa de su misma misión sobre la tierra, que era la de consolar a muchos necesitados. El ángel le dijo también que debía ser mujer de José, con el cual debía vivir. La bendijo al modo como hizo Isaac con Jacob y el ángel con Abraham. Las tres líneas de bendición las pasó el ángel dos veces sobre ella: la primera sobre el corazón y la segunda sobre su regazo.

Más tarde tuve una representación de cómo se llegó José a Putifar y pidió a Asenet como esposa. Recuerdo sólo que José traía entonces una flor de loto en las manos. Él sabía la mucha ciencia de Asenet, pero ni uno ni otra conocían su parentesco tan cercano. He visto también que el hijo del Faraón amaba a Asenet y que por esto se tuvo que mantener oculta algún tiempo. Vi que este hijo de Faraón se había entendido con Dan y Gad para matar a José y se mantuvieron ocultos para este fin; pero fueron impedidos por Judá para realizar su intento. Creo que Judá tuvo un aviso del cielo y advirtió a José que en su viaje pasara por otro camino. Recuerdo que también Benjamín tuvo mérito en ello y defendió a Asenet. Dan y Gad recibieron un castigo del cielo, pues se les murieron algunos hijos. Habían sido avisados también por Dios, antes que nadie conociese su mala intención. José y Asenet llevaban, como era costumbre en los sacerdotes de los dioses, una señal considerada santa, de su gran poder, cuando se mostraban ante el pueblo. La llevaban en la mano como un cetro. La parte superior de esta señal era un anillo y la inferior, una cruz latina, una T. Servía como sello: cuando se medía trigo y se distribuía, eran señalados los montones con este sello. Los depósitos de trigo y las obras de canales y las bajas y subidas del Nilo, eran señaladas con este signo. Las escrituras eran selladas con él, después que eran rociadas con un líquido rojo de plantas. Cuando José desempeñaba un oficio de su cargo tenía esta señal, esta cruz, metida en el anillo, junto a él, sobre un tapete. Me pareció como una copia del misterio del Arca de la Alianza encerrado aun en José. Asenet tenía un instrumento como una vara, con el cual estando en visión caminaba, y cuando se agitaba esta vara en sus manos, golpeaba el suelo y encontraba agua subterránea y fuentes. Este instrumento estaba hecho bajo la influencia de las estrellas.

 En las salidas de fiestas viajaban José y Asenet sobre un carro reluciente. Asenet llevaba un escudo de oro sobre el pecho, el cual, bajo los brazos, cubríale todo el cuerpo. Sobre este escudo había muchas figuras y señales. El vestido le llegaba hasta las rodillas. Los zapatos tenían una elevación en la punta, como los botines de patinaje. La gorra consistía en una especie de yelmo, hecho de pluma de varios colores, entretejido de perlas. José usaba chaqueta apretada, con mangas y un escudo de oro, también con figuras; en medio del cuerpo se veían tiras con nudos de oro; sobre el hombro un manto, y su gorra estaba también compuesta con plumas con adornos.

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