Transcurrió
un tiempo notable en la construcción del arca, hasta que estuvo terminada. Noé
empleó largos años en fabricarla. Por tres veces fue amonestado por Dios.
Tomaba obreros y ayudantes; luego dejaba la obra, pensando que Dios había de
perdonar, y demoraba su tarea hasta que finalmente la llevó a feliz término. He
visto que en la fabricación del arca, como en la Cruz de Cristo, se usaron
diversas clases de maderas: palmeras, olivos, cedros y cipreses. Talaban y
preparaban la madera en el mismo lugar. Noé llevaba troncos sobre sus hombros
al lugar del trabajo, y me recordaba a Jesús llevando su cruz a cuestas. El
lugar de la fabricación era una colinita rodeada de llanos. He visto como
ponían los fundamentos del arca.
El
arca era por atrás redonda, el fondo hueco como una artesa, y embreada. Tenía
dos pisos; los montantes estaban dispuestos uno sobre otro. Estaban huecos y no
eran troncos de árboles redondos; eran a lo largo, en la intersección, redondos
y tenían en el interior una médula blanca que se unía en el medio. Los troncos
tenían estrías y las grandes hojas nacían en torno del tronco sin ramas. He
visto como hacían saltar afuera la médula con un instrumento. Las maderas de
los árboles las cortaban en tablas delgadas. Cuando terminó Noé de llevar y
ordenar todo lo necesario, comenzaron a edificar el arca. La base estaba ya
puesta y embreada; las primeras hileras de postes, colocados; fueron tapados
con pez todos los huecos que se hacían durante el trabajo. Sobre este primer
piso se colocó el segundo, y sobre él una hilera de postes para el tercer
compartimiento y el techo. Las ranuras y los intersticios entre los postes y
las maderas eran cubiertos con maderas delgadas de color oscuro y amarillo con
fibras entretejidas, y las aberturas, aún las más pequeñas, tapadas con algodón
y con un musgo blanquizco que abundaba en ciertos árboles. Todo el exterior y
el interior fue cubierto con una capa de pez y betún. La techumbre era redonda.
En el medio, de un lado y a media altura, estaba la puerta, y a ambos lados,
dos ventanas. En mitad de la techumbre había una abertura cuadrada. Cuando
estuvo terminada y pintada con esa materia lustrosa, brillaba como un espejo a
los rayos del sol. Mucho tiempo trabajó aún Noé solo en el interior del arca,
haciendo los compartimientos para los animales. Los animales estaban separados
unos de otros según sus clases, y había dos caminos en el medio del arca. En la
parte posterior y redonda del arca había un altar de madera, cuya mesa formaba
un semicírculo. Había también un lugar aparte, en torno del altar, con lienzos
y tapetes. Delante del altar se veía un brasero con fuego y carbones, que era
como el hogar. A derecha e izquierda había separaciones para las moradas y
habitaciones. Tenían toda clase de enseres y cajas adentro, y muchas semillas y
plantas, que colocaban en tierra, junto a las paredes del arca, que aparecía
así toda verde por la multitud de plantas. He visto que también llevaban
adentro vides con racimos amarillos de un codo de largo.
No
es para expresar cuanto sufrió Noé en la fabricación del arca por la malicia y
la obstinación de los trabajadores que le ayudaban, a quienes él pagaba con animales
y con pieles. Ellos se burlaban de él, le despreciaban de todas maneras y le
llamaban loco. Trabajaban por la paga abundante, pero no dejaban de blasfemar y
de burlarse. Nadie sabía para quién fabricaba Noé el arca, y así sufría toda
clase de invectivas. He visto como al terminar, finalmente, dio gracias a Dios.
Se le apareció el Señor y le dijo que se volviese a las cuatro partes del mundo
y con una flauta de caña llamase a los animales que habían de entrar. A medida
que se acercaba el tiempo del diluvio el cielo se ponía más oscuro y se
extendía un temor inexplicable sobre la tierra; el sol no salía; un tronar
continuo estremecía los ánimos. He visto a Noé caminar un trecho hacia las
cuatro partes del mundo y sonar su flauta. A su llamado acudían los animales en
orden, de a par, machos y hembras, y pasaban por una pasadera de madera
colocada delante de la puerta del arca, y que luego fue retirada hacia adentro.
Venían los animales más grandes delante, y entraban; primero, elefantes blancos
y camellos. Llegaban llenos de ese temor que suelen tener cuando se aproxima
una tempestad. Vatios días duró la llegaba y entrada de los animales. Los
pájaros volaban continuamente penetrando por la abertura de la techumbre. Las
aves acuáticas iban a parar al fondo de la nave. Los animales terrestres en el
espacio del medio. Los pájaros estaban debajo del techo, posados sobre estacas
o en jaulas. Los animales para ser sacrificados entraban de a siete pares
juntos. Cuando se miraba el arca terminada, desde lejos, posada solitaria sobre
la colina, aparecía brillante con un resplandor azulado cual si viniera del
cielo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario