CLEMENS
BRENTANO, BERNARDO E. OVERBERG Y GUILLERMO WESENER
VISIONES Y REVELACIONES
DE LA BEATA
ANA
CATALINA EMMERICK
TOMO I
EL ANTIGUO TESTAMENTO
Editorial SURGITE!
ALGUNAS
PALABRAS PREVIAS PARA EL LECTOR
Siguiendo
el sentir y la prudencia de la Santa Iglesia, reproducimos para los lectores de
nuestras publicaciones la colección de manuscritos de Clemens Brentano,
Bernardo E. Ovenberg y Guillermo Wesener, sobre las visiones y revelaciones de
la Venerable Ana Catalina Emmerick- recopilados y corregidos por el R.P. Fuchs,
O.D.B.
La
cuestión de penetrar e iluminar los secretos del pasado y del futuro, de
escudriñar las señales de los tiempos a la par de los favores que el Cielo
derrama sobre Su Iglesia, ha sido una eterna aspiración humana. La literatura mística
- tanto como la humana - ha tratado muchas veces temas tan inagotables como
estos.
Este
anhelo de penetrar tras el velo de la historia es tan grande que sólo el
anuncio de conferencias, publicaciones o apariciones basta para congregar
multitudes, muchas veces movidas por un espíritu imprudente, llevado por el
prurito de novedades y emociones incesantes. Tales son los casos que desde
nuestra fundación hemos procurado denunciar, aclarar y cooperar en el discernimiento.
Lo
anterior no excluye la autenticidad de las gracias concedidas por medio de
Nuestra Señora, de almas privilegiadas o del mismo Jesucristo Nuestro Señor. Y
todas estas revelaciones, mensajes y visiones forman un "unum" coherente y sólido donde unos y otros tejen
armónicamente un tapiz maravilloso y sobrenatural sobre el que contemplamos los
planes de Dios sobre la historia del hombre.
Aunando
el espíritu tomista a la visión maravilloso-sobrenatural de las cosas, los
luminosos caminos de la prudente espiritualidad ignaciana o las reglas
carmelitas de San Juan de la Cruz - por citar a los principales maestros del
discernimiento - señalan las rutas a seguir para el católico fiel.
En
medio de la confusión de nuestros días, donde proliferan tanto hecho extraño y
sospechoso, rodeado de parafernalias y falsos misticismos, es momento oportuno
de sentar doctrina y criterio. No basta buscar una conducta escandalosa de un
vidente o la obviedad de una herejía manifiesta. El demonio procura siempre multiplicar
los sucesos prodigiosos hasta hacer increíble cualquier gracia extraordinaria,
levantando ruido, humo y centellas con tal de cegar y aturdir a los fieles
respecto a las voces celestiales.
La
postura del fiel no ha de ser, en fin, ni de recelo cartesiano ni de excitación
fascinada, de escepticismo absoluto ni de credulidad rendida. Por el
romanticismo sentimentalista se afirmó implícitamente la visión materialista
moderna. Más bien ha de ser de una prudente apertura de alma, de mucha
precaución, manteniendo siempre la mesura que otorga la madurez doctrinaria y
la vida sacramental auxiliada por la oración.
En
cuanto a las apariciones, visiones y revelaciones aprobadas por la Iglesia,
confirmadas inequívocamente tras el estudio minucioso que corresponde a cada
una de estas manifestaciones, no queda más que la aceptación alegre y confiada
de un hijo de la Iglesia que mantiene una santa distancia para con aquellas
revelaciones que no pertenecen a la Revelación oficial.
Entregamos,
pues, los presentes manuscritos confiados en que el sentido común, alimentado
por la ortodoxia en la fe, sirva al espíritu como alimento de formación y
perfección. Lo hacemos con el convencimiento de que si el juicio de autoridades
espirituales para con estos escritos fue benévola y entusiasta, no encontrando
nada contrario a la fe o a las buenas costumbres, ni doctrinas innovadoras o
ajenas al modo de sentir común y consuetudinario de la Santa Iglesia, podemos
dar lectura con tranquilidad. Y podemos hacerlo aún cuando no pocas afirmaciones
contenidas puedan sorprender al lector poco familiarizado con las enseñanzas de
los primeros Padres de la Iglesia o de doctores, videntes y otras personas de
notable autoridad. Pueden no ser aceptados universalmente pues forman parte de
materias discutibles. Pero indiscutiblemente - por fuertes que parezcan -
contribuyen en gran manera a elevar el espíritu del lector y corregirle
fraternalmente en su vida de fe.
Haciéndonos
eco de todos cuantos han querido divulgar obras del tenor del compendio
presente, protestamos en conformidad a los Decretos de Su Santidad Urbano VIII,
que los editores al dar a personas no canonizadas o beatificadas el
calificativo de santas, de virtuosísimas o de muertas con fama de santas, como
también en los relatos proféticos que expone y comenta, y en los hechos que con
carácter de milagrosos se atribuyen, no pretendemos dar a sus palabras otro
alcance que una autoridad puramente humana, sometiéndose en todo esto - como en
toda materia del presente libro - a la Autoridad Suprema de la Santa Iglesia,
la gran guía humana y maestra insuperable de la ortodoxia del magisterio
católico.
La
interpretación que hacen los editores de estas visiones y revelaciones -
fundados en su autoridad puramente humana - es de material recomendable para el
estudio y formación espiritual, y no mediando interpretación auténtica de la
Iglesia, se acogen junto a sus lectores a Su permisión de que "unusquisque abundet in sensu
suo".
Podríamos
extendernos mucho más en la cuestión de la veracidad y procedencia de las
diversas profecías, visiones y revelaciones en la historia humana, o de la
condición de quienes participan de tales gracias o incluso de las formas de
examen y crítica a las mismas. Pero tales materias excederían las proporciones
de este espacio y sólo entorpecerían la lectura.
Advertido
de lo anterior, dejamos al lector sumergido en las brillantes páginas que con
orgullo editorial presentamos para su refrigerio y alimento espiritual.
Los
Editores

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