Cuando Jeremías, durante la cautividad de Babilonia, hizo ocultar el Arca de la Alianza con otros objetos sagrados, en el monte Sinaf, el misterio ya no estaba adentro. Sólo la envoltura de él quedó escondida con el Arca de la Alianza. Él conocía la santidad del contenido y quiso a menudo hablar de ello a los hombres, como también de la perversidad del pueblo, que lo deshonraba; pero el profeta Malaquías lo detuvo en su intento y sacó el misterio de allí. Por medio de este profeta, llegó a los esenios más tarde, y por un sacerdote fue de nuevo al arca hecha posteriormente. 11. Malaquías fue como Melquisedec, un enviado de Dios: no lo he visto nunca como un hombre común y ordinario. Aparecía como hombre, a semejanza de Melquisedec, aunque algo diferente de él, como lo exigían los tiempos. Poco después de haber sido llevado Daniel a Babilonia, he visto a Malaquías corno un niño de siete años, perdido, con una vestidura verde y bastoncito en sus manos, que se dirigía, al parecer, a Sarepta, a la tribu de Zabulón, a casa de una piadosa familia. Estos lo recibieron como a uno de los perdidos hijos israelitas de la cautividad, y lo tuvieron consigo. Era sumamente bondadoso, paciente al extremo y mando, de modo que todos lo amaban y así podía él enseñar y aconsejar sin contradicción. Tuvo mucha relación con Jeremías y le ayudó en las grandes necesidades con sus consejos. Por él fue librado Jeremías de la cárcel en Jerusalén. El Arca de la Alianza escondida por Jeremías en el monte Sinaí, no fue jamás encontrada. El arca que se hizo después, no fue tan hermosa ni contenía lo que había en la anterior. La vara de Aarón pasó a manos de los esenios, en el monte Orbe, donde también se escondió parte de las cosas sagradas. La tribu que Moisés había destinado a la custodia del arca subsistió hasta los tiempos de Herodes.
En el último día aparecerá todo lo escondido y se aclarará el misterio, para terror de todos aquéllos que lo han profanado y desconocido.
En el último día aparecerá todo lo escondido y se aclarará el misterio, para terror de todos aquéllos que lo han profanado y desconocido.
NOTAS:
1 San Robe110 Belarmino escribe: 'No he leído nunca en los antiguos escritores y Padres
que uno solo haya afirmado que el Paraíso terrenal ha sido destruido por Dios". (Const. de
Grat. primit. hom. , cap. 14). Santa Hildegard, Santa Meclildis y Santa Liduvina han estado
en el Paraíso Terrenal y describen su belleza.
2 Se preguntan los teólogos si en el estado de inocencia el acto de la generación se hubiera
realizado como al presente. Lo niegan San Juan Crisóstomo, San Basilio, San Gregorio
Niseno, San Atanasio, San Juan Damasceno. San Jerónimo, Anastasio Sinafta, etc.; y confuman
esta negativa las revelaciones de Santa Brfgida, Santa Gertrudis y Santa Mectildis.
En cambio, Santo Tomás, Suárez y otros están por la opinión contraria.
3 Straubinger y otros traducen del hebreo hanajash, por serpiente, y arum, por astuto, que
podría ser también insinuante; pero no pueden decirnos cómo era ese animal antes de la
maldición de Dios y de su condenación de arrastrarse sobre la tierra.
~ Esto, que parece nuevo e inaudito. no lo es. El franciscano Pedro Galatino escribe: 'Era
opinión de judíos antiguos que la Madre de Dios no sólo fue c reada en la mente de Dios ab
initio y alife saecula, sino que también la materia de ella fue formada en la materia de
Adán. Cuando Dios plasmó a Adán hizo una m a~ a de cuya parte más noble tomó la materia
más pura para María, y de l residuo o superfluidad formó a Adán". El mismo autor añade:
"La materia de la Madre de Dios, creada desde el principio y encerrada en un miembro de
Adán fue sacado de él, y pasando de Adán a Set, de Seta Henocb, a Noé, a Sem, a Heber, a
Abral1arn, a Isaac y a Jacob, llegó hasta Joaquín. Es obvio suponer que se guardaba este
misterio en el Arca de la Alianza para hacer posible la transmisión a través de tantos siglos".
(De Arcanis Catholicae Veritatis , libro VII).
5 Santa Brfgida da como salvo a Salomón. En el proceso de beatificación de Sor Juana de la
Cruz de Revoredo se lee que, por sus oraciones, Dios libró a Salomón del Purgatorio (X,
1674). Teresa Newman ve a Pilatos bautizado, convertido, muerto por orden del Emperador,
y salvo. Ana Catalina da como salvo a Caín, des pués de su castigo en este mundo.
6 Acerca de los ángeles menos culpables parece coincidir con Santa Francisca Romana, en
cuyas revelaciones sobre el fnliemo se lee: 'los demonios que están en el a ire y entre nosotros
son aquéllos que en el tiempo de la rebelión de Lucifer no se opusieron a los planes
del rebelde y pensaron permanecer indiferentes e ntre Dios y Luc ifer".
7 En las visiones de la vida de Jesús se refiere al viaje del Señor a Chipre, del cual no dicen
nada los Evangelíos.
M Serníramis, a quien la historia presenta como fabulosa, aparece como persona real en las
visiones de Alla Catalina. Fue reina de Asiría y Babilonia, se casó con el rey Ni nos, al cual
hizo matar para reinar sola. Fundó Babilonia. conquistó Egipto y Libia, y reinó durante
cuarenta años, dejando en el trono a su hijo Nínias; desapareció de la vista de sus súbditos,
que la adoraron como diosa.
1 San Robe110 Belarmino escribe: 'No he leído nunca en los antiguos escritores y Padres
que uno solo haya afirmado que el Paraíso terrenal ha sido destruido por Dios". (Const. de
Grat. primit. hom. , cap. 14). Santa Hildegard, Santa Meclildis y Santa Liduvina han estado
en el Paraíso Terrenal y describen su belleza.
2 Se preguntan los teólogos si en el estado de inocencia el acto de la generación se hubiera
realizado como al presente. Lo niegan San Juan Crisóstomo, San Basilio, San Gregorio
Niseno, San Atanasio, San Juan Damasceno. San Jerónimo, Anastasio Sinafta, etc.; y confuman
esta negativa las revelaciones de Santa Brfgida, Santa Gertrudis y Santa Mectildis.
En cambio, Santo Tomás, Suárez y otros están por la opinión contraria.
3 Straubinger y otros traducen del hebreo hanajash, por serpiente, y arum, por astuto, que
podría ser también insinuante; pero no pueden decirnos cómo era ese animal antes de la
maldición de Dios y de su condenación de arrastrarse sobre la tierra.
~ Esto, que parece nuevo e inaudito. no lo es. El franciscano Pedro Galatino escribe: 'Era
opinión de judíos antiguos que la Madre de Dios no sólo fue c reada en la mente de Dios ab
initio y alife saecula, sino que también la materia de ella fue formada en la materia de
Adán. Cuando Dios plasmó a Adán hizo una m a~ a de cuya parte más noble tomó la materia
más pura para María, y de l residuo o superfluidad formó a Adán". El mismo autor añade:
"La materia de la Madre de Dios, creada desde el principio y encerrada en un miembro de
Adán fue sacado de él, y pasando de Adán a Set, de Seta Henocb, a Noé, a Sem, a Heber, a
Abral1arn, a Isaac y a Jacob, llegó hasta Joaquín. Es obvio suponer que se guardaba este
misterio en el Arca de la Alianza para hacer posible la transmisión a través de tantos siglos".
(De Arcanis Catholicae Veritatis , libro VII).
5 Santa Brfgida da como salvo a Salomón. En el proceso de beatificación de Sor Juana de la
Cruz de Revoredo se lee que, por sus oraciones, Dios libró a Salomón del Purgatorio (X,
1674). Teresa Newman ve a Pilatos bautizado, convertido, muerto por orden del Emperador,
y salvo. Ana Catalina da como salvo a Caín, des pués de su castigo en este mundo.
6 Acerca de los ángeles menos culpables parece coincidir con Santa Francisca Romana, en
cuyas revelaciones sobre el fnliemo se lee: 'los demonios que están en el a ire y entre nosotros
son aquéllos que en el tiempo de la rebelión de Lucifer no se opusieron a los planes
del rebelde y pensaron permanecer indiferentes e ntre Dios y Luc ifer".
7 En las visiones de la vida de Jesús se refiere al viaje del Señor a Chipre, del cual no dicen
nada los Evangelíos.
M Serníramis, a quien la historia presenta como fabulosa, aparece como persona real en las
visiones de Alla Catalina. Fue reina de Asiría y Babilonia, se casó con el rey Ni nos, al cual
hizo matar para reinar sola. Fundó Babilonia. conquistó Egipto y Libia, y reinó durante
cuarenta años, dejando en el trono a su hijo Nínias; desapareció de la vista de sus súbditos,
que la adoraron como diosa.
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