lunes, 12 de enero de 2015

XV Después del diluvio.



He visto flotar el arca sobre las aguas y muchos cadáveres en torno de ella. El arca se detuvo sobre una alta montaña, al oriente de Siria, abajo; montaña aislada y muy rocosa. Estuvo mucho tiempo allí.

Veo que ya aparece tierra, aunque cubierta de lodo y verde moho. Al principio, después del diluvio, comían conchas y pescados, abundantes por doquiera; más tarde los he visto comer pan, y aves cuando se multiplicaron. Plantaron y cultivaron los campos. La tierra era tan fértil después del diluvio que el trigo que sembraron tenia granos tan grandes como los de maíz; también sembraron la raíz de la planta Hom, que era mucilaginosa. La tienda de Noé la he visto, como más tarde la de Abraham, en una llanura, y en torno de ella las de sus hijos y descendientes.

He visto la maldición de Cam. Sem y Jafet recibieron de rodillas la bendición de Noé, de la misma manera que más tarde Abraham daba la bendición a Isaac. La maldición que Noé pronunció contra Cam, la he visto ir hacia él como una nube negra y oscurecerle la faz. Ya no era de tez blanca como antes. Su pecado fue como la profanación de una cosa sagrada, como la de un hombre que intentase entrar en el Arca de la Alianza. He visto surgir a Cam una descendencia muy perversa, que se fue pervirtiendo cada vez más, y oscureciéndose su cuerpo. Veo a los pueblos más atrasados y degradados ser los descendientes de Cam.

No me es posible expresar como he visto crecer y multiplicarse los pueblos y oscurecerse de todas las maneras y embrutecerse. Con todo, de en medio de estos pueblos envilecidos, se esparcía alguna luz de verdad y algún deseo de ser clarificados.

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