Uno de los principales jefes de la edificación de la torre fue Nemrod, que más tarde fue tenido por dios, bajo el nombre de Belo. Fue el antepasado de Derketo y de Semíramis, que recibieron veneración como diosas. Este mismo Nemrod edificó la ciudad de Babilonia con las piedras de la torre de Babel y Semíramis terminó en sus tiempos esta obra. Nemrod puso también los fundamentos de la ciudad de Nínive introduciendo la costumbre de poner bases de material a las habitaciones y tiendas de campaña. Fue un renombrado cazador y un tirano en su gobierno. Había por aquel tiempo grandes y temibles animales que causaban daños y devastaciones; por esto las expediciones contra estos animales eran casi como las expediciones guerreras contra los enemigos.
Los
que lograban matar animales más dañinos y fuertes eran tenidos por semidioses.
Nemrod forzaba a otros hombres a someterse a su tiranía. Ejercía culto de
idolatría, estaba lleno de crueldad, practicaba la magia y tuvo mucha descendencia.
Llegó a la avanzada edad de doscientos setenta años. Tenía una tez amarillenta,
desde joven llevó una vida salvaje, era un instrumento del demonio y muy dado a
las observaciones de la astrología. De las mismas figuras y representaciones
que él veía en los astros y en las estrellas con las cuales predecía cosas
sobre pueblos y razas, hacía luego imágenes de ídolos, que pasaban más tarde a
ser adorados como dioses. De este modo recibieron los egipcios la Esfinge y los
diversos ídolos de varios brazos y cabezas, que son invenciones de Nemrod. Por
setenta años estuvo Nemrod empeñado y preocupado con estas visiones diabólicas,
formando luego con ellas el culto de los ídolos y los sacrificios, e
instituyendo la casta de los sacerdotes para este culto idolátrico. Por medio
de su ciencia diabólica y por la violencia que ejercía, había logrado sujetar a
las demás tribus y llevarlas al proyecto de la construcción de la torre de
Babel. Cuando se declaró la confusión de las lenguas, muchas tribus se
separaron de su dominio y las más depravadas de ellas se dirigieron, al mando
de Mesraim, a las tierras de Egipto. Nemrod edificó entonces a Babilonia,
sujetó a su tiranía a las demás tribus de los alrededores y fundó el reino
babilónico. Entre sus numerosos hijos se enumera a Nino y a Derketo, que
después fue tenida por una diosa.
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